Como lo comenta el doctor Esteve, el ser maestro a significado una verdadera aventura, en donde se nos han presentado una serie de dificultades y contratiempos hasta formar nuestra propia identidad profesional docente.
Los estados de ánimo en una clase pueden variar, es decir es una profesión ambivalente, puedes dar la clase con una gran ansiedad, aburrida o con una gran alegría al darte cuenta que tus alumnos hacen descubrimientos en clase, dándose así los aprendizajes significativos.
Dado a que nadie nos enseña a ser profesor aprendemos por ensayo y error, suena cruel pero es la realidad, al inicio sin preparar las clases me aventaba al ruedo y en ocasiones a veces muy a menudo improvisaba, por ende no alcanzaba el objetivo planeado para esa clase.
Al igual que varios de ustedes yo no me preparé para ser docente soy ingeniero civil de profesión, pero por azares del destino me encuentro en esta profesión a la que le debo mucho, entre muchas cosas positivas mi superación profesional y personal.
Las clases de antaño difieren enormidad de las de ahora, primero porque son otros tiempos, por ende cambiaron los programas, en contenido, de objetivos a competencias, metodologías, evidencias de conocimiento, etc.
Las clases empiezan antes de ingresar al aula, es decir, con una planeación de las mismas, considerando el tema a tratar, el objetivo a alcanzar, subtemas a considerar, el tiempo, inicio, desarrollo, cierre, evaluación, etc.
Posterior a lo antes citado, el inicio de mi clase es saludando a los alumnos, toma de lista y una lluvia de ideas sobre el tema a tratar si es nuevo, esto para ir entrando en calorcito e ir metiéndolos en el tema, se hacen comentarios al respecto y después de obtener una conclusión por parte de los alumnos la avalo o la complemento, por lo general siempre la complemento, cabe señalar que una clase antes les solicito investiguen algo del tema por ver (ellos cuentan con el programa de la asignatura desde el principio del semestre), posteriormente desarrollamos el tema con ejercicios varios y con la participación fluida de los alumnos al pintarrón, considerando esto en la evaluación continua, los reactivos posteriores Irán subiendo de nivel, por lo general les dejo tarea para reafirmar lo aprendido en el aula y la revisamos en la clase siguiente. Al cierre de la clase hacemos comentarios de lo visto, esto para hacer en parte la evaluación de la sesión, buscando siempre cumplir con el objetivo propuesto.
El avance que considero he tenido es el no improvisar y tener en tiempo y forma los recursos necesarios que utilizaré en el aula, llegando así a desarrollar con más calidad mis clases y con más interacción con mis educandos.
Hay una gran tarea que debemos de afrontar con humildad y humanidad recordando siempre que nuestros alumnos son seres humanos con sentimientos, alegrías, virtudes, valores, tristezas y que todo esto lo trae al aula, por eso considero de suma importancia que se dé una comunicación de manera efectiva donde se maneje los códigos establecidos y los canales comunicativos, tomando en cuenta el tono de voz que utilizamos y la gesticulación de los alumnos para reflexionar sobre sus habilidades comunicativas y así ir forjándose un estilo propio.
En cuanto a la disciplina, estoy de acuerdo con José M. Esteve cuando comenta que es mejor utilizar el diálogo o la razón para llegar a un acuerdo favorable y se pueda generar ambientes de aprendizaje donde reine la confianza y la cordialidad, porque cuando el docente aplica una disciplina férrea los alumnos lo rechazan y si por el contrario aplica una disciplina frágil o lacia se le puede salir de control el grupo.
Otra dificultad que se nos presenta es el de saber adecuar los contenidos temáticos al nivel del conocimiento de los estudiantes, dado a que nos encontramos con un nivel muy variado de aprendizaje en ellos y es difícil engancharlos para que avancen, o lo hacen o se van quedando rezagados, de nada sirve si renegamos de los docentes del nivel inferior, debemos de atender a nuestros alumnos (buenos y malos) como nos lleguen, motivándolos para despertar su interés por aprender dado a que ellos necesitan de nuestra guía, respeto, cariño, reconocimiento y apoyo.A mis 23 años de ser docente me resta decir que para mi es un gran orgullo haber servido a la sociedad educando jóvenes e inculcándoles valores para que sirvan mejor a nuestra patria.
Los estados de ánimo en una clase pueden variar, es decir es una profesión ambivalente, puedes dar la clase con una gran ansiedad, aburrida o con una gran alegría al darte cuenta que tus alumnos hacen descubrimientos en clase, dándose así los aprendizajes significativos.
Dado a que nadie nos enseña a ser profesor aprendemos por ensayo y error, suena cruel pero es la realidad, al inicio sin preparar las clases me aventaba al ruedo y en ocasiones a veces muy a menudo improvisaba, por ende no alcanzaba el objetivo planeado para esa clase.
Al igual que varios de ustedes yo no me preparé para ser docente soy ingeniero civil de profesión, pero por azares del destino me encuentro en esta profesión a la que le debo mucho, entre muchas cosas positivas mi superación profesional y personal.
Las clases de antaño difieren enormidad de las de ahora, primero porque son otros tiempos, por ende cambiaron los programas, en contenido, de objetivos a competencias, metodologías, evidencias de conocimiento, etc.
Las clases empiezan antes de ingresar al aula, es decir, con una planeación de las mismas, considerando el tema a tratar, el objetivo a alcanzar, subtemas a considerar, el tiempo, inicio, desarrollo, cierre, evaluación, etc.
Posterior a lo antes citado, el inicio de mi clase es saludando a los alumnos, toma de lista y una lluvia de ideas sobre el tema a tratar si es nuevo, esto para ir entrando en calorcito e ir metiéndolos en el tema, se hacen comentarios al respecto y después de obtener una conclusión por parte de los alumnos la avalo o la complemento, por lo general siempre la complemento, cabe señalar que una clase antes les solicito investiguen algo del tema por ver (ellos cuentan con el programa de la asignatura desde el principio del semestre), posteriormente desarrollamos el tema con ejercicios varios y con la participación fluida de los alumnos al pintarrón, considerando esto en la evaluación continua, los reactivos posteriores Irán subiendo de nivel, por lo general les dejo tarea para reafirmar lo aprendido en el aula y la revisamos en la clase siguiente. Al cierre de la clase hacemos comentarios de lo visto, esto para hacer en parte la evaluación de la sesión, buscando siempre cumplir con el objetivo propuesto.
El avance que considero he tenido es el no improvisar y tener en tiempo y forma los recursos necesarios que utilizaré en el aula, llegando así a desarrollar con más calidad mis clases y con más interacción con mis educandos.
Hay una gran tarea que debemos de afrontar con humildad y humanidad recordando siempre que nuestros alumnos son seres humanos con sentimientos, alegrías, virtudes, valores, tristezas y que todo esto lo trae al aula, por eso considero de suma importancia que se dé una comunicación de manera efectiva donde se maneje los códigos establecidos y los canales comunicativos, tomando en cuenta el tono de voz que utilizamos y la gesticulación de los alumnos para reflexionar sobre sus habilidades comunicativas y así ir forjándose un estilo propio.
En cuanto a la disciplina, estoy de acuerdo con José M. Esteve cuando comenta que es mejor utilizar el diálogo o la razón para llegar a un acuerdo favorable y se pueda generar ambientes de aprendizaje donde reine la confianza y la cordialidad, porque cuando el docente aplica una disciplina férrea los alumnos lo rechazan y si por el contrario aplica una disciplina frágil o lacia se le puede salir de control el grupo.
Otra dificultad que se nos presenta es el de saber adecuar los contenidos temáticos al nivel del conocimiento de los estudiantes, dado a que nos encontramos con un nivel muy variado de aprendizaje en ellos y es difícil engancharlos para que avancen, o lo hacen o se van quedando rezagados, de nada sirve si renegamos de los docentes del nivel inferior, debemos de atender a nuestros alumnos (buenos y malos) como nos lleguen, motivándolos para despertar su interés por aprender dado a que ellos necesitan de nuestra guía, respeto, cariño, reconocimiento y apoyo.A mis 23 años de ser docente me resta decir que para mi es un gran orgullo haber servido a la sociedad educando jóvenes e inculcándoles valores para que sirvan mejor a nuestra patria.
